Que la Palabra de Dios que es fuente de vida, nos anime a todos


LÁMPARA ES TU PALABRA PARA MIS PASOS (Sal 119, 105)/

Pbro. José Manuel Suazo Reyes/

Xalapa.- El mes de septiembre es conocido en la Iglesia Católica, como el mes de la Biblia entre otras cosas porque a finales de este mes celebramos la memoria de San Jerónimo, uno de los cuatro grandes doctores de la Iglesia Latina, padre de las ciencias bíblicas y traductor de la Biblia hebrea y Griega al Latín. San Jerónimo fue el autor de la Vulgata Latina.

La Sagrada Escritura, la Biblia o la Palabra de Dios está siempre a la raíz de toda la acción evangelizadora de la Iglesia y es la que nutre su vida, su doctrina y todas sus acciones pastorales. La Iglesia Católica mira con gran respeto la Sagrada Escritura. Al respecto, dice la Constitución dogmática “Dei Verbum” que “la Iglesia siempre ha venerado la Sagrada Escritura, como lo ha hecho con el Cuerpo de Cristo, pues sobre todo en la sagrada liturgia nunca ha cesado de tomar y repartir a sus fieles el pan de vida que ofrece la mesa de la Palabra de Dios y del Cuerpo de Cristo” (D.V. 21). Por lo tanto la Palabra de Dios es uno de los grandes tesoros que la Iglesia Católica posee, que Cristo le ha confiado.

La Palabra de Dios antes que ser un libro es una persona. Por ello el encuentro con la Palabra de Dios es el encuentro con Jesús vivo. Jesucristo es la Palabra de Dios que se nos ha revelado para manifestarnos la voluntad de Dios y enseñarnos el camino de la salvación. Por lo tanto, entrar en contacto con la Palabra de Dios es entrar en contacto con Jesucristo que vive en su Iglesia. Conocer y amar la Palabra de Dios, es conocer y amar al mismo Cristo. Precisamente San Jerónimo solía decir: Ignorar las Escrituras es ignorar al mismo Cristo.

Para la Iglesia Católica, la Palabra de Dios está contenida en la Sagrada Escritura y en la Tradición viva de la Iglesia; Dios nos habla no solo con la Biblia sino también con la vida. En este sentido Biblia y Tradición de la Iglesia son dos formas que tiene la Palabra de Dios para darnos el mensaje divino. Biblia y Tradición eclesial son como dos expresiones de la misma y única fuente divina que se ha revelado para salvarnos. Dios es la única fuente de la Biblia y de la Tradición.

En este mes de septiembre son muchas las iniciativas que se pueden llevar a cabo para dar realce a la Palabra de Dios, o para buscar que todos la conozcamos mejor y sobre todo para que la Palabra de Dios sea la que inspire nuestras obras y pensamientos.

En primer lugar están los cursos bíblicos o talleres que se ofrecen en nuestras parroquias o centros de catequesis, también están las prácticas de la lectura orante de la Palabra de Dios, la Lectio Divina, donde junto con el conocimiento del texto sagrado, la persona ora con la Palabra de Dios. Desde luego están también los círculos bíblicos donde un pequeño grupo va escudriñando el mensaje de la Palabra de Dios. Se encuentra además la Biblia Peregrina en los hogares donde algunos hermanos llevan de casa en casa la Sagrada Escritura, la colocan en un lugar visible y enseñan a orar con ella; hay hermanos que organizan el desfile de la Biblia con representaciones de pasajes bíblicos, también están los cursos bíblicos infantiles, en fin muchas actividades que cada parroquia organiza, promueve o fortalece para que la Palabra de Dios llegue a todos los hogares. Todo esto responde a la Animación Bíblica de la Pastoral del Pueblo de Dios.

Septiembre puede ser la ocasión para entronizar la Palabra de Dios en los hogares, es decir colocar la Biblia sobre un pequeño altar en algún lugar de la casa; es recomendable que sea un lugar visible y digno. Esto permitirá que literalmente la Palabra de Dios esté al alcance de todos, que todos en la casa puedan hojearla, y desde luego dedicar un tiempo del día para leer algún párrafo de la misma.

En este mes de septiembre, podemos proponernos leer y meditar al menos uno y si es posible los 4 evangelios para tener una mirada de todo el conjunto; leer además las hermosas cartas de San pablo o las del resto de los apóstoles; más tarde uno podrá incursionar en el mundo del Antiguo Testamento. Para quien dedica poco tiempo a la lectura, también hoy existen versiones auditivas de la Biblia, de modo que mientras se hace algún ejercicio, se camina o se maneja uno puede escuchar y conocer la Palabra de Dios escrita.

Lo importante es que el mes de la Biblia no pase sin que nos hayamos acercado más a la Palabra de Dios.

, ilumine nuestro caminar y sea como una luz que nos guie por los senderos de la vida.

Que la Palabra de Dios nos acompañe, nos fortalezca y nos transforme.

Que la Palabra de Dios que nos invita a amar a nuestros prójimos, toque nuestro corazón y nuestra mente para que seamos agentes de paz y nos revistamos con los valores de la justicia, la verdad y la solidaridad.

 

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