Cómo pagar la reconstrucción @rpascoep


En El Filo 20 octubre 2017

Ricardo Pascoe Pierce / Xalapa.- Se ha constatado que, frente a la tragedia humana, social y económica de los sismos, las reacciones de parte de las autoridades han sido diversas. Algunas autoridades dan la cara, salen a la calle, enfrentan problemas que posiblemente no tengan solución. Otras se han escondido en sus oficinas, o casas, y no dan la cara, no asumen sus responsabilidades frente a la población. Otras más han salido a la prensa para acusar a otras tantas autoridades-muchas veces su competencia electoral-de ser los responsables de las omisiones en sus facultades para vigilar, supervisar, autorizar o sancionar la construcción de edificios.

Esas diversas respuestas oficiales han acrecentado el enojo ciudadano contra de autoridades y  partidos. La política está cosechando lo que largamente ha sembrado, por sus omisiones, desidia, corruptelas-grandes y pequeñas-, ineficacia, pereza.

El jefe de Gobierno presentó una iniciativa de ley para la reconstrucción de la ciudad a la consideración de la Asamblea Legislativa de la Ciudad de México que debería haberse rechazado por impresentable. Contenía, innecesariamente, garantías de impunidad para los funcionarios que no cumplieron con su deber legal de supervisar obras y para los desarrolladores que construyeron fuera de la norma y transgredieron la ley. No sólo es: a los desarrolladores se les ofreció un premio y un estímulo, que era legalizar “todo lo anterior”-legal o no- y permitir adicionar 35% más de niveles a cualquier construcción que hiciesen.

 

Implícito en la iniciativa de ley es el reconocimiento de que el gobierno capitalino no tiene suficientes fondos públicos para resolver las necesidades de vivienda de los damnificados generadas después del sismo. Pero entonces el reto para la autoridad es encontrar rutas creativas y factibles de la obtención de fondos que no sea la de arrodillarse ante el apetito privado de mayores utilidades, entregando la cabeza de la ciudadanía damnificada en charola de plata a ese afán.

A la hora de los sacrificios es el momento de poner las diversas responsabilidades sobre la mesa, y monetizarlas. El boom inmobiliario y la actitud laxa ante los constructores iniciaron con López Obrador y su irresponsable Bando 2. Ver a los morenistas cerrando calles y protestando cuando ellos empezaron este desastre debe monetizarse. Ni Ebrard ni Manera ni el PRD atajaron el problema de la irresponsabilidad constructiva en 17 años, y eso debe monetizarse. El PAN se subió alegre- e irresponsablemente al boom inmobiliario en sus dos delegaciones, sus dirigentes se hicieron de fortunas espurias en el camino y eso, también, debe monetizarse. Y los desarrolladores: los grandes ganadores que, imitando al dueño de la empresa brasileña Odebrecht, aprendieron que pagando grandes cantidades de sobornos, las autoridades permitirían lo que sea. Eso debe monetizarse.

¿Cómo monetizar esto? Hay dos maneras de proceder. Una es procesar penalmente a funcionarios, líderes partidistas  y desarrolladores responsables, imponiéndoles penas de cárcel y multas económicas elevadísimas, incluyendo la expropiación de sus propiedades, para sufragar los costes de la reconstrucción. La otra es obligar a los desarrolladores a construir bien lo que hicieron mal, pagándolo ellos y entregando el producto a quienes estaban adquiriendo la propiedad anteriormente y a los partidos y legisladores retenerles la totalidad de sus pagos, apoyos y recursos para entregarlos íntegramente a la tarea de la reconstrucción. A vivir la vida espartana.

Dinero hay, y no lo tiene que poner todo los damnificados.        

ricardopascoe@hotmail.com

 

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